Son quienes madrugan más temprano que la mañana misma
y son quienes despiertan al sol entre las montañas neblinas.
Penetran las aguas frescas y tranquilas de los bordes finitos imaginados.
Se pasean en ese universo controlado y vuelven ciertamente conmovidos con la ocasión.
Así pasa el día, Pescador.
martes, 4 de mayo de 2010
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